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21 agosto, 2020 / Oblatas
Los proyectos oblata de Colombia comparten la atención brindada a las mujeres en prostitución durante la pandemia

Con la crisis del coronavirus, desde el 24 de marzo Colombia ha entrado en aislamiento preventivo obligatorio, distanciamiento físico y social que ha originado cambios sociales, políticos, culturales, económicos y de usos y costumbres para prevenir y enfrentar la enfermedad.

Con la paralización de la economía, escasea el trabajo y el efectivo para cubrir las necesidades básicas, situación que afecta a las familias vulnerables entre las cuales se encuentran las mujeres que perciben ingresos de la prostitución o bien las que, habiendo salido de ella, tienen trabajos temporales, ambulantes o informales que se cerraron con el aislamiento.

La cuarentena ha puesto al descubierto que la desigualdad estructural y ha hecho más visible la feminización de la pobreza. Las mujeres prostituidas no perciben ingresos, de los que dependen hijos, padres y hermanos, las ayudas del Estado no llegan a sus manos porque normalmente no están inscritas en las listas oficiales de personas vulnerables, sino como ciudadanas que realizan actividades sexuales pagadas, un grupo en el que se integra una variedad de actividades que prácticamente invisibiliza a las mujeres en ejercicio de prostitución.

La cuarentena a causa del coronavirus está haciendo cambiar la forma de ejercer la prostitución y algunas mujeres están ideando otros modos que disminuyan la posibilidad del contagio; consideran que esta situación será ocasional, pero es un pequeño ingreso que les ayuda para responder a las grandes responsabilidades que tienen con la familia extendida que generalmente se encuentra en otras partes del país, porque hay muchas de ellas que han emigrado a las grandes ciudades por motivo de la pobreza y falta de oportunidades, terminando en las zonas de prostitución.

Las que siguen

Si bien es cierto que la prostitución callejera y en burdeles o casas de citas, hoteles, pensiones, pisos, residencias, reservados, hostales, estaderos, ha disminuido en parte, por la prohibición y el desalojo, no significa que ha desaparecido y sino que se está adaptando a la nueva realidad de la  cuarentenaincursionando en el cibersexo o bien, desconociendo todos los riesgos y volviendo a la actividad normal. Se ha observado:

  • En los sectores donde se ejerce la prostitución, preocupa sobremanera ver mujeres adultas y aun niñas que deambulan por las calles ante la mirada cómplice de los agentes del Estado, sin observar las medidas sanitarias.
  • Se tiene conocimiento que algunas mujeres han pasado fines de semana en fincas fuera de la ciudad. Con frecuencia los noticieros dan cuenta de operativos realizados en casa de prostitución que funcionan ilegalmente violando las normas de confinamiento, en casas de familia y fincas campesinas adaptadas para la prostitución.
  • Otras personas  las contratan a través de las “llamadas calientes”, telefónicas y digitales para el contacto o concertación de citas por medio de WhatsApp o teléfono para los llamados “Domicilios”.
  • Trueque sexual: el prostituyente contacta para ofrecer permutas de bienes materiales, generalmente mercados a cambio de sexo o explotación sexual. Una forma es: llamar a la mujer para que “venga por un mercado y no pase necesidad” y antes de que la mujer reciba el mercado se lo tienen que pagar a través de su cuerpo.
  • En algunas residencias las mujeres atienden en forma privada, la policía ha cerrado las que ha descubierto.
  • Las plataformas digitales de citas promocionan las ofertas sexuales individuales e incluso sugieren formas para eludir a las autoridades.

De la calle a la prostitución virtual

Muy conocida en el país esta modalidad virtual porque ha avanzado al mismo ritmo de la expansión de la tecnología y las redes sociales. La pandemia está cambiando la forma de ejercer la prostitución, emigrando de la calle a las redes; pero los grupos que se atienden en Colombia son de mujeres muy vulnerables y muchas no tienen a su alcance los estudios webcam, se valen de:

  • Llamadas telefónicas eróticas o por medio del WhatsApp, mensajes de texto, videos cortos, imágenes, mensajes, diálogo y socialización de problemas.
  • Sexo virtual por internet.
  • Video llamadas eróticas de media hora por medio del teléfono celular con prostituyentes ya conocidos

Las Oblatas transitan los cruces de los caminos

El coronavirus afecta a todas y todos por igual, no tiene predilección por clase social, raza, color o religión, pero no todas ni todos tienen las mismas herramientas para prevenirlo y luchar contra él en caso de ser contagiado y en este sentido las mujeres prostituidas son un grupo humano frágil, vulnerable y discriminado.

La Familia Oblata en  Colombia, a través de los distintos Proyectos:  Centro de Acogida y Capacitación La Esperanza en Medellín, Centro de Formación y Capacitación Madre Antonia en Bogotá, Centro Madre Antonia en Ibagué, Centro Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Bucaramanga y Abriendo Caminos en Bogotá,  seguimos acompañando de cerca la realidad de las mujeres desde los proyectos y como primera medida en todas las ciudades en donde estamos insertas se inicia con el reclamo de ayudas, vivienda y alimentación a los entes estatales para solucionar en parte sus necesidades.

Ha sido valioso el aporte  recibido de voluntarios, laicos y laicas, que ha colaborado en esta crisis sanitaria con fondos para cubrir las necesidades básicas de las mujeres atendidas en los Proyectos evitando que se expongan al contagio, ayuda que hemos visto reforzada con la contribución de diversas entidades: la Fundación Serra Schönthal, Padres Redentoristas, Banco de alimentos, Comité internacional de la Cruz Roja, Secretaría de desarrollo social de Bucaramanga, Red Tamar de la Conferencia de Religiosas y Religiosos de Colombia, Asociación para la solidaridad, Fundación ADRA, Entre dos tierras y personas particulares.

No es un secreto que el coronavirus ha traído efectos colaterales de tipo sicológico: ansiedad, depresión, estrés, angustia, tristeza, miedo, incertidumbre, soledad, situaciones de violencia intrafamiliar y abuso de menores, por eso como segunda medida se realiza atención integral personalizada en forma virtual. Esta ha sido una gran alternativa para aquellas mujeres que están necesitando la guía de un especialista; el apoyo profesional a tiempo evita estados de ansiedad y depresión a mediano plazo. En los casos de violencia intrafamiliar de mujeres y niños nacionales como venezolanos se ha logrado atención en Fiscalía, Medicina legal y alojamiento, alimentación y protección en la Fundación Mujer y futuro.

Se ha promovido entre las beneficiarias el cambio de actitud frente al asistencialismo para pensar en un trabajo según artes y oficios aprendidos en el programa o la implementación de pequeños emprendimientos, ideas creativas, pequeñas actividades comerciales que les permita salir de la situación de prostitución y a su vez con las ganancias lograr medianamente la manutención de su familia. En esta línea laicos, laicas y voluntarios han enviado videos, a quienes tienen los implementos necesarios, sobre la elaboración de tapabocas y otras manualidades prácticas que se puedan vender y desde el proyecto se realizó canalización de mujeres con interés de trabajar en oficios varios y cuidadoras de personas mayores, oficios aprendidos en el Centro con el apoyo de las cajas de compensación e iniciación del proceso de formación y capacitación para crear Empresa Solidaria.

Las mujeres que al iniciar el aislamiento estaban a mitad del curso de corte y confección con el Servicio Nacional de Aprendizaje-Sena, lograron terminar en forma virtual con los objetivos del proceso de aprendizaje y esta misma entidad las ha ubicado en fábricas de confección donde realizan la práctica como aprendices recibiendo a la vez aporte económico.

En Bucaramangaproyecto más cercano a la frontera, se gestionaron apoyos económicos con el Comité Internacional de Cruz Roja para donaciones en efectivo a población migrante venezolana en estado de vulnerabilidad que pertenecen al Programa. Una vez recibido el apoyo económico se hizo la capacitación financiera y se les animó a invertir de manera que el dinero recibido se multiplicara.  Algunas transformaron dicho apoyo económico en capital para servicio de manicure y pedicura, otras haciendo sandalias decorativas o en compra- venta de verduras.

Píldoras de positividad mediante el WhatsApp con motivo del día de la madre y con contenidos formativos, divertidos o llenos de motivación, fortaleza y esperanza, de forma que experimenten la cercanía y disfruten en este tiempo obligatorio de permanencia en casa. Debido a las diferentes situaciones de inseguridad para la población y las estafas que están realizando, se enviaron mensajes de prevención, a fin de que se aprendan las formas virtuales que utilizan y el no acceder a las mismas

Finalmente se hace notar que las mujeres han expresado que esta ha sido la oportunidad de reflexión y salir de la prostitución; otras que nunca habían acudido a los proyectos están buscando a las Oblatas no sólo para obtener una ayuda económica sino a alguien con quien contar para ser escuchadas y manifiestan que se sienten motivadas a encontrar un nuevo sentido de vida; por otra parte, se destaca que hay mucha solidaridad entre ellas y algunas comparten las ayudas recibidas con otras mujeres.


 

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