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22 abril, 2018 / Oblatas
Facebook, radio y voluntariado: la vocación oblata hoy

Sentir la llamada y responder positivamente a ella, en muchas ocasiones, no es sencillo. Menos aun en un mundo como el actual, en el que estamos acostumbrados a vivir deprisa, inmediatamente, y en el que un proceso de maduración y reflexión tan intenso puede ser complicado. Pero hay quien dice “sí” a su vocación. Gente joven y preparada que dedica toda su vida a ofrecer quienes son y lo que tienen a Dios y a los demás. Estas son las historias de Luiza, Carina y Diana, oblatas del Santísimo Redentor. Cada una de ellas desde una Provincia de la congregación. Tres jóvenes unidas por un “sí”.

Una llamada… por la radio

Luiza Pralon es OSR en la Provincia Santísimo Redentor. Descubrió la labor de las Hermanas Oblatas a través de una radio local, ya que una de las hermanas explicó cuál era el trabajo que hacía la congregación e hizo una invitación a las jóvenes que la estuvieran escuchando a seguir las huellas de Jesús Redentor entregando la vida en la misión de trabajar con las mujeres en contexto de prostitución. Y Luiza, aquel día, estaba escuchando. “La misión me llamó la atención, pero sobre todo me parece increíble cómo Dios utiliza medios que no podemos ni imaginar para hacer la llamada”, dice Luiza.

“Creo que una parte esencial de poder vivir mi vocación con felicidad es no solo el percibir que yo soy feliz, sino que a través de ella hago felices a los demás. A partir de ahí, los ideales de la Vida Religiosa pasaron a ser parte de lo que soy”, explica Luiza.

En su caso vivió la llamada con un gran entusiasmo. “Como cualquier joven deseaba descubrir mi lugar en el mundo y la Vida Religiosa germinó en mi corazón”, indica. Pero para ella, no es esencial tan solo haber escuchado esa llamada, sino saber responder a ella. “Es importante percibir que Dios va poniendo semillas en nosotros y estas brotan de acuerdo con el agua y cuidados que les proporcionamos”, explica. Por ello, entiende que “somos hijos de nuestro tiempo y vivimos en una sociedad que por lo general tiene una cultura de la satisfacción personal, y esto a veces hace que los ideales del servicio y la entrega de la vida a los demás queden en segundo plano”.

El mensaje de Luiza para aquellos que han escuchado, pero aún no han respondido: “Dios cuenta contigo para que seas sus brazos para acoger, sus pies para caminar donde pocos quieren ir, su voz para denunciar las injusticias y su presencia profética en la realidad de las mujeres en contexto de prostitución”

Del voluntariado a la entrega total

Carina Ramos es OSR de la Provincia Europa. Natural de Santa Cruz de Tenerife, donde conoció la labor oblata, ahora mismo se encuentra en el proyecto de Barcelona. “Mi primer contacto con Oblatas fue a través del proyecto “La Casita”, donde comencé a hacer voluntariado y me incorporé al grupo de laicado, donde conocí un poco más la congregación”, explica Carina. “Era un momento en el que yo estaba muy cuestionada personalmente y, aunque ya había hecho voluntariados, siempre en el mundo de la mujer, pero hubo algo en la manera de acercarse a ellas, de la cercanía y el respeto a sus procesos que me hizo querer saber más de la forma de vivir de las Oblatas”, apunta.

Carina define su vocación como un proceso en el que, poco a poco, y a través de personas y vivencias se fue dando cuenta de se le estaba invitando a vivir el camino de seguimiento de Jesús desde esta opción de vida. “En las oblatas encontré la manera de dar respuesta e integrar los dos aspectos esenciales para mí: el mundo de la mujer y el proceso de fe, que hasta entonces habían ido separados”, explica Carina. Además, apunta que el acompañamiento de una hermana fue esencial para que ella pudiera ir poniendo nombre a aquello que le pasaba e ir dando pasos hacia “aquel sueño que intuía que Dios tenía para mí”.

Para la familia y amigos de Carina su opción de vida fue una gran sorpresa. “No se lo esperaban”, cuenta. “Si bien fue una decisión que no agradó a todo el mundo, tengo que destacar que para mi fue un regalo que, pese a no estar del todo de acuerdo, respetasen mi opción”. Desde esta perspectiva, Carina opina que la mayor dificultad con la que alguien se puede encontrar a la hora de dar respuesta a su llamada es el desconocimiento. “La Vida Religiosa puede parecer alejada de la gente y, a veces, lo que resuena de ella son los estereotipos. Creo que esto dificulta el acercamiento y el conocimiento de quienes formamos parte de ella, así como de aquellos que quieren dar una posible respuesta desde esta opción de vida”, explica.

“Desde que empecé el discernimiento hasta ahora me doy cuenta de que todo lo vivido ha sido un crecimiento: en la fe, en lo personal, con las mujeres, en las relaciones…”, indica Carina. “Esto me ha ayudado a acercarme más al Dios de Jesús, a querer llevar una vida desde los valores del Evangelio y a seguir construyendo un mundo un poco más justo y humanitario, especialmente junto a las mujeres con las que cada día nos encontramos”, explica.

Para Carina, este proceso le ha ayudado a acercarse más al Dios de Jesús y a querer llevar una vida acorde con los valores del Evangelio, construyendo así un mundo más justo y humanitario, especialmente junto a las mujeres con las que cada día se encuentra. “La vocación es un regalo y trato de vivirlo como tal, con alegría, renovando ese sí cada día. Cierto es que hay dificultades, pero también una pequeña certeza que hace que sienta que éste es mi lugar, que Dios me sigue llamando a ser oblata”.

El mensaje de Carina para aquellos que han escuchado, pero aún no han respondido: “Acércate, conoce, ve dando pequeños pasos para ir descubriendo que esa es tu vocación. Pero, sobre todo, busca a alguien que te ayude en este discernimiento, a poner nombre a aquello que sientes. Y, sobre todo, confía en el Dios que te ha llamado. El camino se ha va haciendo poco a poco”

Mensajes vía Facebook

Diana Ballesteros pertenece a la Provincia José María Benito Serra. Conoció a las Hermanas Oblatas a través del perfil de Animación vocacional promovido por la hermana Ninfa Gómez. “Toda mi vida me sentí guiada por la mano del Señor. Cuando terminé mis estudios, entré a trabajar en el colegio de una congregación religiosa francesa dedicada a la educación. Allí me sentí atraída por el estilo de vida y lo que transmitían las hermanas, y pude hacer un proceso de discernimiento vocacional”, cuenta Diana. Tiempo después conoció a las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, con cuyo carisma se sintió identificada inmediatamente. “Mi corazón sentía que esa era mi llamada: servir a Dios a través de cada mujer en situación de prostitución, vivir la alegría de la comunidad en entrega completa al Redentor”, añade.

Su llamada fue vivida “con la alegría de quien ama y confía, si bien había preguntas, dudas, inquietudes… mi confianza era mayor”, cuenta. “Mi familia cuestionaba mi opción al principio, sobre todo por la nostalgia de saber que estaría lejos, pero hoy se sienten muy felices porque ven que estoy viviendo con alegría mi vocación”, explica.

Para Diana la mayor dificultad para responder a su vocación que pueden tener hoy los jóvenes es dar el primer paso y dejar que “en el encuentro con Jesús vivo sea Él mismo quien nos transforme y regale lo que necesitamos para darle la respuesta que nos pide”.

“A través de mi vocación he descubierto que el amor que Dios nos tiene es incalculable e incondicional. Responder con fe a su llamada es la experiencia más linda que una persona puede tener”, indica. Diana ha “descubierto el rostro de Jesús en cada una de las mujeres en situación de prostitución, un rostro sufriente, pero con el brillo de la esperanza”. Un Jesús que para ella está también presente en sus hermanas, en su familia, en su historia personal y que le invita a dar ese testimonio a todas las personas, sobre todo a sus hijas más amadas.

El mensaje de Diana para aquellos que han escuchado, pero aún no han respondido: “No hay por qué temer, es el mismo Jesús quien nos llama. No hay un proyecto de vida más maravilloso que seguirle. Por mi propia experiencia puedo decir que ser llamada a la Vida Religiosa Oblata, es el mejor y más bello regalo que El Señor me ha hecho, nunca me ha abandonado. Verdaderamente vale la pena responderle con fe y generosidad”

Fotos: Carina Ramos, Diana Patricia Ballesteros y Luiza Pralon

 

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