Como no podía ser de otra forma, Mataró, pueblo natal del P. José Mª Benito Serra, celebraba el bicentenario de su nacimiento.
A las cinco de la tarde del día 19 de marzo de 2011 se iniciaba el festejo con un acto académico en la Sala de Juntas del Ayuntamiento que fue presidido por el Ilmo. Sr. Joan Antoni Baron, Alcalde de Mataró y en el que participaron la corporación Municipal, hermanas, voluntarios y mujeres de los proyectos, exalumnas, familiares y amigos de la Congregación.
Concluido el acto se celebró una Eucaristía de Acción de gracias, presidida por el prior de Montserrat Joan Carles Elvira, en la Iglesia de Santa María donde fue bautizado con los nombres de José Eudaldo Antonio, siendo especialmente significativo el momento en que se renovaron las promesas del Bautismo y se dio lectura al acta donde está registrado el Bautismo.
Con la degustación de un refrigerio en el colegio de los PP. Escolapios, que generosamente abrieron sus puertas,se dio por concluida la celebración en la que se pudo experimentar que José Mª Benito Serra consiguió que, Mataró y la Congregación se viviera la experiencia de quedar hermanados para siempre.
Este es alguno de los ecos de este día:
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El sábado por la tarde, Mataró celebraba el 200 aniversario del nacimiento de José Mª (Benito) Serra Juliá, monje benedictino que acabó siendo obispo de Perth (Australia) y que, después, fundó la Congregación de Oblatas del Santísimo Redentor. La vida de Benet Serra es impresionante. Hicieron referencia bien documentada a ella tanto el prior de Montserrat Joan Carles Elvira, el sacerdote Jaume Brufau, como, especialmente, el padre claretiano Antonio Belella. Impresiona el temple con que se tomó la misión de ir a las antípodas en un siglo XIX ávido aún de cristianización “más allá” de los límites de la cultura. Pero impresiona mucho más la decisión de optar por los más pobres de los pobres, en este caso las mujeres abocadas a la prostitución abonada por los conflictos de la sociedad de entonces.
En este sentido, fue toda una lección de realidad (de realidad encarnada) lo que hizo la Hna. Mª Luisa del Pozo, superiora general de la Congregación. Sin pelos en la lengua, la hermana aportó testimonios de algunas de las mujeres que han atendido, demostrando la rabiosa actualidad de esta lacra. Pero, sobre todo, mostrando la inédita perspectiva que ofrecen estas mujeres ante una realidad donde siempre, siempre, son objetos. Objetos de su explotación, claro está, y objetos pasivos de un debate, el de la prostitución, donde todo el mundo entiende y nadie hace nada. Las oblatas las ponen en el lugar del sujeto, las hacen hablar, las hacen convertirse en personas, y se alejan de un juicio que no les pertenece.
El Alcalde, emocionado, me comentaba volviendo del acto que estos acontecimientos hacen que seamos mejores personas, que nos alegran el día. De repente, todo tiene sentido. También el mal, claro está, también el silencio espeso. El sentido que penetra el corazón y que redescubre a las personas que hay entre 'la gente', entre las putas, entre nosotros. (Extraido del artículo de Ramón Bassas, Regidor de Urbanismo – Ayuntamiento de Mataró Publicado en www.catalunyareligio.cat