José María Benito Serra

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Monje, misionero, obispo y fundador. Estas son cuatro facetas de la biografía de Mons. José Mª Benito Serra. Pero son más; son también los cuatro puntos cardinales de su vida orientada siempre por ellos. En cada uno de estos aspectos de su vida, Serra es siempre un luchador idealista, un hombre que va contra corriente y, a la vez, un hijo de su tiempo.


Había nacido en Mataró, provincia de Barcelona (España) el día 11 de mayo de 1810. Hizo sus primeros estudios en Barcelona con los Escolapios. Estos primeros años son base y cimiento en la formación de la personalidad del P. Serra. Terminados sus estudios decide ser monje benedictino y es ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1835, pero debido a la desamortización de Mendizábal tiene que dirigirse a Italia en el Monasterio de Cava acompañado por el P. Rosendo Salvado. Allí empiezan a alimentar un sueño, un proyecto: Dedicarse enteramente a las misiones.
El día 8 de enero de 1846 llagaban Australia donde inician la misión, el monasterio de Nueva Nurcia. Posteriomente es nombrado Obispo de Puerto Victoria, Obispo coadjutor de Perth con título de Daulia.
En 1862, presentada su renuncia se instala en Madrid donde se entrega a diversas tareas pastorales. Es en el Hospital de San Juan de Dios donde descubre la situación de las mujeres que, una vez curadas de su enfermedad física, tenían que volver a ejercer la prostitución en contra de su voluntad, porque no tenían donde acogerse. Esto le hace exclamar: "Es demasiado doloroso lo que he contemplado para quedarme tranquilo". "Yo quiero salvar a estas mujeres y si todas las puertas se les cierran, yo les abriré una".
Se sabe ignorante en este caminar. Sabe que por tratarse de mujeres ha de contar con una mujer y nadie mejor que Antonia Mª de Oviedo a quien conoció siendo institutriz de las hijas de la Reina Mª Cristina de Borbón. Ante la resistencia de ésta le dirá: No quiero que haga nada en contra de su voluntad pero si nadie me ayuda, lo haré solo con la ayuda de aquel que cargó sobre sus hombros a la oveja.
Las gentes bienpensantes no le entienden pero él dice: Yo no he creído ajeno a mi ministerio, ni indigno de la posición que ocupo en la Iglesia, acercarme a estas mujeres e invitarlas a mi mesa...
Vencidas las resistencias de Antonia, juntos comienzan lo que el papa Leon XIII diría: Esto no es solo una obra de caridad, es una obra de Redención.
Ya eran 14 las casas que se habían abierto. La Congregación había comenzado a caminar con paso firme y decidido pero la calumnia se hace presente y elige para su retiro el Desierto de las Palmas en Benicasim. Antonia le expresaría al Nuncio:... Después de haber proporcionado casa, hogar, familia y cuidados maternales a tantas mujeres... él morirá lejos de los suyos, sin que puedan sus hijas recibir su última bendición...
Fallecía el día 8 de septiembre de 1886.

Conoce de una manera más extensa la infancia y juventud de este misionero y fundador, haciendo click en este enlace.

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