Ya tiene colaboradora

Ya tiene colaboradora - Hermanas Oblatas

En ese ir y venir alberga la seguridad de que una mujer de entraña comprensiva y compasiva, de mente lúcida y de una formación poco común, como Antonia María de Oviedo y Shöntal, sería la cómplice perfecta para llevar adelante su plan. Pero cuando le comunica la propuesta, Antonia expresa su resistencia “No, no puedo comprometerme. No es mi vocación y por mas excelente que sea la misión de regenerar a esas jóvenes, me siento sin fuerzas para cargar sobre mis hombros tan pesada cruz…”

Serra,curtido y crecido en la dificultad responde: “no le pido a usted que haga nada en contra de su voluntad y con repugnancia. Había pensado que usted era muy a propósito para ayudarme, pero no ha de hacer usted nada con disgusto. Yo quiero salvar esas almas. Si todas las puertas se les cierran les abriré yo unas donde se puedan salvar. Si nadie me ayuda, lo haré yo solo con la gracia y el apoyo del que llevó en sus hombros la oveja perdida y no quiere mas que las personas vivan”

Serra sigue creyendo. Al poco, Antonia escribe a unos amigos: “Yo, viéndole tan decidido le pedí que olvidara mis objeciones, que las perdonara y le prometí desde luego que le ayudaría…” eran los días de Pascua de 1864.

Por fin: ya tiene colaboradora.

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