Oblatas del Santísimo Redentor

Serra y Antonia aguantan resisten y superan las pruebas. Trabajan, idean, piden ayuda a sus amigos etc. Por fin se decide a fundar una Congregación religiosa junto con Antonia de Oviedo. Y un día 2 de febrero de 1870 nacía una nueva familia en la Iglesia: Oblatas del Santísimo Redentor.

Desde este momento, Serra “de lejos o de cerca” –como decía Antonia- se dedicará principalmente a estar al tanto de la naciente Congregación. Su función será orientar, dirigir, y cuidar de que aquella intuición primera se desarrolle y adquiera un estilo peculiar. Deberá sostener el quehacer de Antonia y de las primeras oblatas. Lentamente se van incorporando nuevas vocaciones y en 1875 se aprecian incipientes brotes. En 1876 dieciséis jóvenes piden el ingreso. Y a partir de este año entre el aroma y el viento asoman solicitudes de distintos lugares de España.

Doce serían las casas fundadas en vida de Serra, conocido también como el obispo de Daulia. El tiempo va pasando pero él sigue contemplando y diseñando creativamente aquella filigrana cuya historia empezó un día de primavera de 1864.

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