Monje Benedictino

Monje Benedictino Hermanas Oblatas

A los diecisiete años, impulsado por el viento del mar, llega a Santiago de Compostela y en el Monasterio de San Martín profesa como monje benedictino en 1828. Después de una sólida formación es ordenado sacerdote y celebra su primera misa en el altar de la Virgen del Socorro del Monasterio compostelano.

Malos vientos corren en España, pues el otoño de ese mismo año 1835 se decreta la supresión de todas las órdenes monásticas del país. Las dificultades arrecian pero al joven Serra no le arredran. Serán siempre compañeras inseparables de camino.

Monje Benedictino Hermanas Oblatas

De voluntad férrea y tenaz, decide continuar su vida monacal en Italia. A finales, de 1835 ya está en el Monasterio Benedictino de la Santísima Trinidad de Cava en Nápoles. Desempeña con brillantez y competencia su tarea docente. Es lector de Teología y Cánones, profesor de hebreo y griego, rector del seminario y examinador sinodal.

En este momento, en el mundo católico europeo hay un fuerte resurgir de las misiones. Serra, cegado por la luz del evangelio y obediente al impulso del viento arribaría con otros compañeros al puerto de Fremantle, después de tres meses de travesía, un 8 de enero de 1846.

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